El Gran Teatro Cervantes de Tánger

El teatro Cervantes de Tánger ahora
por Fernando de Ágreda Burillo
En su libro La pequeña Historia de Tánger, (1954) el escritor Alberto España afirma que, por motivos políticos y por la particularidad de esta ciudad, Manuel Peña y su mujer doña Esperanza Orellana pensaron en fundar un teatro por su cuenta: así, a comienzos del año 1911 se pusieron los cimientos del Teatro Cervantes, al que hay que considerar como uno de los mejores teatros de entonces, y lugar de acontecimientos sumamente destacado en la vida de la ciudad. El arquitecto fue Diego Jiménez Armstrong, padre, cuyo hijo, del mismo nombre, construyó diversos edificios en el tangerino Boulevard Pateur. Se importaron los materiales de España – incluso las figuras que adornaban la fachada – y los dibujos de la cúpula de la sala los hizo el artista español Federico Ribera. Bussato, patriarca de la “escenografía española”, realizó los decorados así como las magníficas cortinas de bronce de la escena que representaban paisajes de la naturaleza. También colaboraría en el escenario José de la Rosa, venido especialmente de la península. Cándido Mata, artista sevillano, trabajó en la decoración de la fachada principal.
El teatro Cervantes de Tánger antes
Este teatro se inauguró oficialmente el 12 de diciembre de 1913, y en él actuaron numerosos grupos teatrales, como las compañías de María Guerrero de Mendoza, Tórtola Valencia (1927), Margarita Xirgu (1929), Miguel Fletta, compañías de zarzuela, con Angelina Villar y Pastora Imperio como estrellas, Rosario y Antonio, la mejicana Irma Villa, además de Ana María González, la Niña de la Puebla y Antonio Mairena. Citaremos por otra parte a Tito Ruffo, Carusso y Adela Patti, en la ópera; Juanita Reina (1947), Estrellita Castro, Carmen Sevilla, Imperio Argentina, Antonio Machín, y los famosos Manolo Caracol junto a Lola Flores (1949), Antonio Molina (1940) además de Cecil Sorel. Entre los conferenciantes y otros personajes literarios destacaremos a Benito Pérez Galdós, Moisés J. Azancot, Federico García Sanchiz, José María Pemán, etc. También lo harían algunos grupos árabes, como las compañías de Yusuf Wahbi y Fatima Rusdi. Esta sala desempeñó un papel importante en la política, ya que era el lugar de reunión de pensadores y nacionalistas, y en su propio escenario surgió la voz que llamaría a la independencia del país. Hasta el año 1928 perteneció a don Manuel Peña, que en esa misma fecha lo entregó al gobierno español. Ha sufrido muchos y penosos avatares. Hoy día, desde 1974, está alquilado por el Ayuntamiento de Tánger por una cantidad simbólica y, lamentablemente, totalmente abandonado y casi en ruinas
Dice José Luis González Hidalgo en su artículo sobre “El Gran Teatro Cervantes: pasado, presente y futuro”, publicado en el Boletín de la Asociación Española de Orientalistas, Año XXXII, 1996, págs.: 133-142: “Hay un proyecto de rehabilitación por parte del Estado Español, a través del Ministerio de Cultura. Se pretende convertirlo en Centro Cultural de Encuentros Euro-Magrebíes…y, tras su restauración, establecimiento de un Centro de Investigaciones Teatrales. Miguel Ángel Moratinos habló también de un Centro de Investigación (CEDOMM Tánger) e Instituto de Arqueología, según se cita en el libro: Presencia cultural de España en el Magreb, coordinado por V. Morales Lezcano. Madrid, MAPFRE, 1993, págs. 192-193.
(datos de los siguientes autores: La formación del teatro y del deporte en Marruecos, de ´Abdelkáder al-Samihi (en árabe) Rabat, 1986, 383 págs.; Tanger, regards sur le passé, ce qu´il fut, de I. J. Assayag, Tanger, 2000)