HISTORIA DE TÁNGER

La ciuidad mítica de Tánger; considerada como puerta de África, está situada en el norte de Marruecos, en la encrucijada del mar Mediterraneo y el océano Atlántico. Sus origenes se entrmezclan entre la leyenda y la historia. Según una leyenda entre los tangerinos, el nombre de tánger tiene sus orígenes en la época de Noé. Después del diluvio, el Arca de Noé se fue a la deriva a la espera de encontrar tierra firme, pero sucedio que una paloma, con el pico manchado de barro, se posó en el Arca, entoces los acompañantes de Noé exclamaron “Tin jaa”, es decir, “la tierra ha llegado”, por ello se dice que el nombre de Tánger viene de “Tin jaa”:
Según otra leyenda, Tánger fue fundada por Ateneo (Atlas), hijo de Neptuno y la Tierra, asignándole el nombre de su esposa “Tinga”. En una lucha entre Hércules y Ateneo, éste acabó muerto. La leyenda dice que su tumba se encuentra en la colina del “Charf”.
Pero si nos acercamos a la realidad, la ciudad de Tánger fue fundada por los fenicios, un pueblo conocido como viajero y comerciante. A partir de entences, la ciudad se convirtio en en el punto de mira de governantes de diferentes partes del mundo, que luchaban para apoderarse de ella.
Después de los fenicios vinieron los cartageneses hacia el año 530 ac. Desarrolaron una gran actividad comercial. Fueron derrotados por los romanos que conquistaron Marruecos. Con los romanos Tánger fue elevada al rango de capital administrativa y militar de la Mauritania Tingitana en la época de Claudio.
Con el declive del imperio romano a mediados del siglo.V, los vándalos se apoderaron de la ciudad, donde permanecieron un siglo, hasta que nuevamente fue conquistada por los romanos.
La era árabe comenzó en el año 683 con Oqba Ibnu Nafi, que invadió Marruecos y entró en Tánger.
A principios del S.VII, Moussa Ibnu Nousair ocupó Tánger y nombró a Tarik Ibnu Ziad gobernador de la ciudad. Fue este último quien, en el año 711, invadio la Península Ibéerica, dando nombre a la actual Gibraltar (Gabal Tatik) o (Monte Tarik).
En 788 Idriss I llegó a Tanger. Después de la muerte de su sucesor, Idriss II, su reinado fue dividido entre sus hijos en el año 829. Tánger fue cocedida a Kassem, que posteriormente fue derrotado por su hermano Omar.
Después de varias luchas por el poder entre las tribus de la zona, Tánger cayó en manos de los Almorábides hacia 1077, que entraron liderados por el inteligente guerrero Yousef ibnu Tachafin, y invadieron todas las ciudades de Marruecos.
Los Almorávides fueron sucedidos por los Almohades, gobernando en 1148 el califa Abdel Moumen, y en 1196 Yacoub el Mansour.
La era merinida (de los merinies) comenzó durante el S.XIII, hacia 1274. Tánger conocio entences una cierta independencia con el emir El Hamdani. 30 años más tarde nacio uno de los más célebres personajes de la ciudad; Ibn Batuta, contemporáneo de Marco Polo. Este conocido gran viajero inicio un peregrinaje a la Meca en 1325 que lo llevó a visitar lugares tan diversos y lejanos, como España, Egipto, Africa occidental y oriental, Irak, Siria, yemen, India, China, Las Maldivas, Ceilán, Sumatra y Rusia.
Bajo el reinado de Yakoub Ben Abdelkhalak, Tánger fue asediada por tierra y por mar.
En 1359, Abu Salem, viniéndo de la Península Ibérica, conquistó la ciudad.
Durante el S.XIV, Tánger fue una de las mayores ciudades del Mediterraneo occidental, junto con Barcelona, Venecia, Génova y Marsella.
Tánger en la época de los ingleses:
Con el fin de asegurar su alianza con Inglaterra, Portugal negocia la boda de la Infanta Catalina de Braganza con el rey Carlos II Estuardo de Inglaterra. La ciudad formaba parte de la dote de la princesa.
La ocupación inglesa duró 22 años (1662-1684), sin embargo, aunque el período de ocupación era corto, consideraron la ciudad como una importante capital.
Los ingleses no pudieron resistir los ataques organizados por el sultán Moulay Ismail, y en 1684 abandonaron la ciudad, pero no sin antes volar el muelle y las principales fortificaciones.
Moulay Ismail confio la ciudad al jefe del ejercito el Pacha Ali ben Abdellah Er Rifi para reorganizarla.